lunes, 7 de febrero de 2011

Laura Gutman: Patriarcado, represión sexual y partos dolorosos


Las mujeres llevamos varios siglos de historia sumidas en la represión sexual. Esto significa que hemos considerado al cuerpo como bajo e impúdico, a las pulsiones sexuales malignas y a la totalidad de las sensaciones corporales, indeseables. ¿En qué momento aprendemos que no hay lugar para el cuerpo ni el placer? En el mismísimo momento del nacimiento. Segundos después de nacer, ya dejamos de ser tocados. Perdemos el contacto que era continuo en el paraíso uterino. Nacemos de madres reprimidas por generaciones y generaciones de mujeres aún más reprimidas, rígidas, congeladas, duras, paralizadas y temerosas de acariciar. Entonces el instinto materno se deteriora, se pierde, se desdibuja.

En este contexto, las mujeres con siglos de Patriarcado encima, alejadas de nuestra sintonía interior, no queremos parir. Es lógico, ya que nuestros úteros están rígidos y así duelen. Nuestro vientre está acorazado y nuestros brazos se defienden. No hemos sido abrazadas ni acunadas por nuestras madres, porque ellas no han sido acunadas por nuestras abuelas y así por generaciones y generaciones de mujeres que han perdido todo vestigio de blandura femenina. Por eso cuando llega el momento de parir nos duele el cuerpo entero por la inflexibilidad, el sometimiento, la falta de ritmo y de caricias. Odiamos desde tiempos remotos nuestro cuerpo que sangra, que cambia, que ovula, que se mancha y que es inmanejable.

Es importante tener en cuenta que además del sometimiento y la represión sexual histórica, las mujeres parimos en cautiverio. Desde hace un siglo -a medida que las mujeres hemos ingresado en el mercado de trabajo, en las universidades y en todos los circuitos de intercambio público- hemos cedido el último bastión del poder femenino: el parto. Ya no nos queda ni ese pequeño rincón de sabiduría ancestral femenina. Se acabó. No hay más escena de parto. Ahora hay tecnología. Máquinas. Hombres. Tiempos programados. Drogas. Pinchaduras. Ataduras. Rasurados. Torturas. Silencio. Amenazas. Resultados. Miradas invasivas. Y miedo, claro. Vuelve a aparecer el miedo en el único refugio que durante siglos permaneció restringido a los varones. Resulta que hasta esa cueva íntima, hemos abandonado. Haber entregado los partos fue como vender el alma femenina al diablo. Ahora nos toca a las mujeres hacer algo al respecto, si nos interesa recuperar el placer orgásmico de los partos y si asumimos el poder que podemos desplegar en la medida que los partos vuelvan a ser nuestros.

Laura Gutman.

viernes, 4 de febrero de 2011

CHARLA- DEBATE sobre CRIANZA CONSCIENTE. 25 de febrero. Málaga


El grupo DECRECIMIENTO MÁLAGA de Ecologistas en Acción, en su serie mensual de talleres prácticos para reducir nuestro consumo y VIVIR MEJOR CON MENOS, nos propone reflexionar sobre la crianza consciente.
La charla será impartida por el colectivo Doulas del Sur.

En la jornada se tratarán los siguientes temas:

- embarazo y parto respetado
- lactancia
- colecho
- alimentaciòn
- la figura de la doula


FECHA: viernes 25 de Febrero
HORA: 19:00
LUGAR: La Casa Invisible. Calle Nosquera nº 9-11. Málaga


Más información:

Tlf: 952 35 53 83 - 633 233 245
malaga.ciudad@ecologistasenaccion.org

domingo, 23 de enero de 2011

Nuestro útero

Quiero compartir con vosotros un texto extraído del libro “Pariremos con placer" de CASILDA RODRIGÁÑEZ BUSTOS que habla de nuestro útero, ese lugar desconocido pero tan importante para nuestra salud femenina.
"El útero es una bolsa formada por haces de fibras musculares, con una puerta de salida, el cerviz, donde estos haces se concentran para poder cerrar la puerta herméticamente con el fin de sostener el peso del feto, de la placenta, del líquido amniótico, etc. contra la fuerza de la gravedad; y, al mismo tiempo poder abrirse hasta los famosos diez cm para que salga el bebé a término.
La bolsa uterina integrada en el cuerpo de la madre fue un gran invento evolutivo que resolvió de forma prodigiosa la contradicción entre la consistencia del envoltorio protector para que crezca el embrión, y su salida al llegar a término (por ejemplo, los huevos de las aves no pueden ser más consistentes porque de otro modo el polluelo a término no podría romperlo para salir).
El tejido muscular es fuerte y al mismo tiempo elástico y flexible; elástico para albergar a la criatura según va creciendo, fuerte para apretar las fibras musculares del cuello y aguantar 10 ó 12 kgs. de peso contra la fuerza de la gravedad, y flexible para la total relajación y apertura de la salida.
Y todo esto con un dispositivo de cierre y apertura en el que participa un sistema neuroendocrino y neuromuscular, el cual a su vez depende de la sexualidad de la mujer.
Merelo-Barberá decía que este dispositivo no es otra cosa que el orgasmo y el proceso de excitación previa; en definitiva, que
el orgasmo fue el invento evolutivo para accionar la apertura del útero.”
“En el colegio estudiábamos que los seres humanos somos animales racionales, y que era esta cualidad de seres ‘racionales’ lo que nos distinguía del resto de animales ‘irracionales’. Sin embargo, parece ser que lo que más nos distingue de las demás especies no es el conocido desarrollo del sistema neurológico humano, sino un gran desarrollo de la sexualidad. La sexualidad humana no tiene parangón ni en cantidad ni en calidad con la del resto de nuestros parientes animales.
Quizá, el gran desarrollo de la sexualidad humana, su gran capacidad orgástica, está relacionada con todo el paquete de transformaciones que se han asociado a la adquisición de la posición bípeda y que dieron lugar a nuestra especie. Porque al adquirir la hembra la posición erecta, y quedar el útero a merced de la fuerza de la gravedad, se hizo necesario un perfeccionamiento específico para el dispositivo de cierre y de apertura del útero.
No era una característica cualquiera de la especie; sino un cambio imprescindible para no desaparecer. La actividad sexual que supone un parto (que tiene unas bases neuro-endocrino-musculares similares en todas las mamíferas) se tuvo que hacer más intensa: más fibras musculares, más terminaciones nerviosas, más actividad fisiológica (y sexual) para cerrar y para abrir la boca del útero.”

“De alguna manera, las contracciones rítmicas de las fibras musculares uterinas, el latido orgásmico, tenía que tener un sentido, alguna misión en la función del útero de acoger el desarrollo embrionario.
Según la sexóloga francesa Maryse Choisy, que realizó en la década de los 70 un seguimiento con cuestionario, durante diez años, de la sexualidad de ciento setenta y cinco mujeres, el útero es el centro del sistema erógeno de la mujer y actúa como una caja de resonancia del placer. Choisy habla de un orgasmo cérvico-uterino que por lo general se confunde con el orgasmo vaginal, y que es el más intenso y de mayor placer que se extiende por todo el organismo:

“El orgasmo femenino auténtico no se produce ni en el clítoris ni en la vagina. Tiene su origen en el cuello del útero... El orgasmo cérvico-uterino… difiere radicalmente de todos los otros placeres en intensidad, en profundidad, en calidad, en ritmo sobre todo, en extensión. Es más difuso. Termina por abarcar el cuerpo entero.”

“Un día las chicas descubren solas, que el gesto de apretar los muslos o las nalgas, un poco más fuerte de lo habitual, les procura un orgasmo situado en alguna parte profunda de su interior.”

“Cuando una mujer empieza a excitarse sexualmente, el útero empieza primero a temblar, como una medusa suspendida en el océano. Y luego a latir, como un corazón, o como el cuerpo de una rana, como decían nuestras antepasadas, siendo cada latido el origen de una ola de placer.
Cuando se recupera en alguna medida la conexión neuromuscular con el útero, su latido se percibe durante el orgasmo, como una ameba que se encoge un poco para enseguida distenderse suavemente, distensión que se siente como un movimiento del útero hacia abajo, como un movimiento ameboide; o como el de un pez que se deslizase en el interior de la cavidad vaginal.
Sin embargo, la socialización de las niñas en la inhibición sistemática de las pulsiones sexuales, hace que dichas conexiones neuromusculares no se establezcan, y por eso nos hacemos adultas sin sentir o percibir el útero: es la socialización en la ruptura de la unidad psicosomática entre la conciencia y el útero, que decía Merelo-Barberá.”

“¡Cómo se entiende ahora el triple mandato encadenado de Yavé: el hombre te dominará, pondré enemistad entre ti y la serpiente (la representante en la antigüedad de la sexualidad de la mujer) y parirás con dolor! Verdadero cimiento de la civilización patriarcal.
Tras varios milenios de socialización en el triple mandato, cuando se aborda científicamente la sexualidad de la mujer, lo que se hace en realidad es abordar la sexualidad de
una mujer que desde generaciones ya no vive según su deseo, y que se socializa en una desconexión corporal, con el útero espástico. Entonces se toma la devastación como lo originario -¡como siempre!- y se define una sexualidad femenina que va del clítoris a la vagina, y se habla de orgasmo clitoridiano y de orgasmo vaginal.”

“Ambroise Paré dice concretamente que el deseo y el placer comienzan cuando el útero empieza a temblar (utiliza los verbos franceses ‘titiller’ y ‘frétiller’). Dice textualmente que los juegos amorosos previos a la cópula son necesarios… hasta que ella se embargue de deseos del macho, lo que sucede en el momento en que su matriz le tiembla. (Tant qu’elle soit éprise des désirs du mâle qui est lorsque sa matrice lui frétille).
El temblor del útero siempre es el comienzo de una excitación sexual. Es como un latido muy tenue y muy seguido, pero sostenido, que toma la forma de temblor en vez del oleaje con latido y ritmo más pronunciado. El proceso del orgasmo siempre empieza con temblor y se va convirtiendo en oleaje, lo mismo que la superficie del mar, que incluso cuando está más calmado, tiembla, y cuando empieza a soplar la brisa, el temblor va haciéndose pequeñas olas, y luego con el fuerte viento, se hacen las olas más grandes.
Y al igual que el mar, un útero suelto y relajado tiembla por cualquier cosa, como la medusa suspendida en el mar: cuando está grávido, y se deja llevar sutilmente por la fuerza de la gravedad; cuando menstrúa y tiembla al abrir un poco el cerviz.
Una mujer contaba que en los comienzos de su cuarto embarazo sentía la pesantez del útero hinchado como un foco de placer, y como si estuviera en un estado pre-orgásmico permanente.
Cuando el útero tiembla, irradia placer como una bombilla irradia la luz; y todo el cuerpo de la mujer va siendo invadido por la radiación, hacia abajo, hacia los muslos, y hacia arriba, el vientre, el torso, los pechos; y al igual que el imán imanta una barra de hierro, la irradiación de placer desde el útero, abarca todo el cuerpo y, en cierto sentido, lo transforma.”

miércoles, 12 de enero de 2011

EL SAGRADO FEMENINO


Volar por encima de las llamas de la hoguera con alas de colibrí cual hoja al viento del sur; ese es nuestro legado. Posibles sueños por encima de tejados de nieve o escarcha y sin mojarnos de puntillas danzar todas las posibles danzas.
Correr sobre el musgo del pais de las maravillas descalzas y revoloteantes como mariposas, riendo, llorando, saltando, susurrando. Ese es nuestro gran legado.
Abre todos los tarros de colores y perfumate con el olor del firmamento tu que puedes mujer poderosa, decora tu risa con la nuestra, con eco de mares nutrientes y entrelaza tu imaginación en las estrellas de la noche en un largo y profundo sueño consciente, en el que mezclaremos nuestras miradas al nuevo mundo que emerge de los corazones. Soñando nuevos niños del futuro que recogen nuevas simientes.

Inma

martes, 11 de enero de 2011

precioso círculo de mujeres


despues de las vacaciones Navideñas y del parto de Jasmin se echa de menos el encuentro con la tribu de mujeres maravillosas, nuestros últimos aullidos a la luz del fuego, nuestras cálidas manos entrelazadas pidiendo por ese bendito niño Gael y su nacimiento. La Madre naturaleza les regalo un precioso parto y su venida fue una bendición.Ahora denuevo el alma echa de menos estos momentos precioso y únicos entre mujeres que buscan el compartir relajado y sincero. Así que pronto vamos a hacer una nueva juntada de hermanas-doulas-mujeres y hombres maravillosos. Para recibir y celebrar el nuevo año y dar gracias por el nuevo chiquitin que nos acompaña.Os animais?

Inma