miércoles, 27 de octubre de 2010

La Lactancia salvaje: Laura Gutman



 Amamantar es algo innato, algo intrínseco en nuestra especie. No olvidemos que somos mamíferos y que por algo las hembras tenemos mamas cuya función principal es alimentar a nuestras crías, aunque tambien puedan ejercer una  función  importante en la atracción sexual.

La oxitocina liberada durante el amamantamiento es la misma que se libera durante el coito, por lo tanto, la lactancia, asi como el embarazo o el parto, deberian ser considerados como partes de la sexualidad femenina y tratar de separarlos es ir en contra de los más profundos instintos humanos.

No obstante, parece haber una campaña en la que se trata a las mujeres que se dejan llevar por este instinto como talibanas de la teta o como amargadas que han tenido que renunciar  sus vidas para poder lactar. Sí, puede haber mujeres que se sientan presionadas a amamantar , puede haber mujeres para las cuales la lactancia sea una tortura y que se sientan aisladas, pero habria que mirar un poco más allá de la teta y pensar en  si no habrá otros factores que puedan influir en estos supuestos inconvenientes que genera la lactancia.


  Vivimos en  una sociedad en la que las madres carecen del apoyo necesario para poder amamantar sin estos problemas, no hay una cultura de la lactancia y pasados los primeros dias tras la avalancha de visitas, nos encontramos solas con nuestro bebé, sin nadie con quien compartir nuestras inquietudes y ,a menudo, sin tiempo para poder conectar con nuestro bebé. Por si esto fuera poco, se nos pide que enseguida volvamos a ser las de antes, que estemos guapas, delgadas y por supuesto comencemos a producir lo antes posible, si no acabas estando fuera de la sociedad. Por lo tanto, no se puede culpar solo a la lactancia de todos los sufrimientos de la madre.

La lactancia materna con el apoyo adecuado y bien entendida como una parte más de nuestra naturaleza ancestral e instintiva, puede llegar a convertirse en algo placentero, además de ser la mejor opción alimenticia para nuestros hijos tal y como demuestran multiples investigaciones.

En relación a todo esto os dejo este magnífico artículo de Laura gutman:

 La Lactancia Salvaje

La mayoría de las madres que consultamos por dificultades en la lactancia estamos preocupadas por saber cómo hacer las cosas correctamente, en lugar de buscar el silencio interior, las raíces profundas, los vestigios de femineidad y apoyo efectivo por parte de los individuos o las comunidades que favorezcan el encuentro con su esencia personal.

La lactancia es manifestación pura de nuestros aspectos más terrenales y salvajes que responden a la memoria filogenética de nuestra especie. Para dar de mamar sólo necesitamos pasar casi todo el tiempo desnudas, sin largar a nuestra cría, inmersas en un tiempo fuera del tiempo, sin intelecto ni elaboración de pensamientos, sin necesidad de defenderse de nada ni de nadie, sino solamente sumergidas en un espacio imaginario e invisible para los demás.

Eso es dar de mamar. Es dejar aflorar nuestros rincones ancestralemente olvidados o negados, nuestros instintos animales que surgen sin imaginar que anidaban en nuestro interior. Es dejarse llevar por la sorpresa de vernos lamer a nuestros bebés, de oler la frescura de su sangre, de chorrear entre un cuerpo y otro, de convertirse en cuerpo y fluidos danzantes.

Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.

Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.

Esto es todo lo que necesitamos para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser sí misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.

Esto es posible si se comprende que la psicología femenina incluye este profundo arraigo a la madre-tierra, que el ser una con la naturaleza es intrínseco al ser esencial de la mujer, y que si este aspecto no se pone de manifiesto, la lactancia simplemente no fluye. No somos tan diferentes a los ríos, a los volcanes, a los bosques. Sólo es necesario preservarlos de los ataques.

Las mujeres que deseamos amamantar tenemos el desafío de no alejarnos desmedidamente de nuestros instintos salvajes. Lamentablemente solemos razonar y leer libros de puericultura, y de esta manera perdemos el eje entre tantos consejos supuestamente “profesionales”.

La insistencia social y en algunos casos las sugerencias médicas y psicológicas que insisten en que las madres nos separemos de los bebés, desactiva la animalidad de la lactancia. Posiblemente la situación que más depreda y devasta la confianza que las madres tenemos en nuestros propios recursos internos, es esta creencia de que los bebés se van a malacostrumbrar si pasan demasiado tiempo en nuestros brazos. La separación física a la que nos sometemos como díada entorpece la fluidez de la lactancia. Los bebés occidentales duermen en los moisés o en los cochecitos o en sus cunas demasiadas horas. Esta conducta sencillamente atenta contra la lactancia. Porque dar de mamar es una actividad corporal y energética constante. Es como un río que no puede parar de fluir: si lo bloqueamos, desvía su caudal.

Contrariamente a lo que se supone, los bebés deberían ser cargados por sus madres todo el tiempo, incluso y sobre todo cuando duermen. Porque se alimentan también de calor, brazos, ternura, contacto corporal, olor, ritmo cardíaco, transpiración y perfume. La leche fluye si el cuerpo está permanentemente disponible. La lactancia no es un tema aparte. O estamos madre y bebé compenetrados, fusionados y entremezclados, o no lo estamos. Por eso, dar de mamar equivale a tener al bebé a upa, todo el tiempo que sea posible. No hay motivos para separar al bebé de nuestro cuerpo, salvo para cumplir con poquísimas necesidades personales. La lactancia es cuerpo, es silencio, es conexión con el submundo invisible, es fusión emocional, es entrega.

Dar de mamar es posible si dejamos de atender las reglas, los horarios, las indicaciones lógicas y si estamos dispuestas a sumergirnos en este tiempo sin tiempo ni formas ni bordes. También si nos despojamos de tantas sillitas, cochecitos y mueblería infantil, ya que un pañuelo atado a nuestro cuerpo es suficiente para ayudar a los brazos y las espaldas cansadas. Incluso si trabajamos, incluso si hay horas durante el día en que no tenemos la opción de permanecer con nuestros bebés, tenemos la posibilidad de cargarlos en brazos todo el tiempo que estemos en contacto con ellos.

Es verdad que hay que volverse un poco loca para maternar. Esa locura nos habilita para entrar en contacto con los aspectos más genuinos, inabordables, despojados, salvajes, impresentables, sangrantes de nuestro ser femenino. Así las cosas, que nos acompañe quien quiera y quien sea capaz de no asustarse de la potencia animal que ruge desde nuestras entrañas.

LAURA GUTMAN

sábado, 23 de octubre de 2010

El nacimiento de nuestro “ser madre” de Laura Gutman

Quiero volver a recordar un artículo de Laura Gutman, terapeuta familiar y escritora Argentina. En el parto no sólo nace un bebé, también nace una mamá. Y nace una fusión madre-bebé, y nos encontramos envueltas en nuestra sombra.


El nacimiento de nuestro “ser madre”

Hemos pasado la infancia practicando con nuestras muñecas a mecer a los bebés, calmarlos, vestirlos, desvestirlos, retarlos y dormirlos. Sin embargo, cuando el bebé real irrumpe en nuestra vida adulta, nos sorprendemos al constatar que hay pocos puntos en común entre el bebé soñado y ese monstruito que llora en los momentos menos oportunos. Y que no es verdad que los bebés sólo comen y duermen, sino que hemos quedado prisioneras de un ser voraz, necesitado al extremo, malhumorado y demandante.

Posiblemente la sorpresa tenga que ver con el desconocimiento con el que las mujeres llegamos a la maternidad respecto al fenómeno de la “fusión emocional”. Para abordarlo, es menester darnos cuenta que la realidad no sólo está constituida por elementos visibles, concretos y palpables. Sino que también existen los mundos sutiles, los campos emocionales, perceptivos, intuitivos o espirituales. Aunque invisibles, suelen manejar los hilos de nuestra vida consciente.

En el caso de la díada mamá-bebé, es conveniente enterarse que ambos pertenecemos al mismo territorio emocional -como dos gotas dentro del océano- y que esta unión sin límites precisos perdurará en el tiempo, aunque nuestros cuerpos hayan sido separados a partir del parto y nacimiento de la cría.

“Fusión emocional” entre mamá y bebé, significa que sentimos lo mismo, percibimos lo mismo, independientemente de “dónde se origine” la sensación, ni si el sentimiento pertenece al presente, pasado o futuro, ya que en el mundo emocional no importan ese tipo de fronteras. De hecho, las mamás “sentimos como un bebé” cuando no toleramos un sonido demasiado fuerte, cuando nos angustiamos si hay demasiada gente alrededor o cuando nuestros pechos se llenan segundos antes de que el bebé se despierte. Del mismo modo, el bebé “siente como su mamá” cuando expresa a través del llanto o de diversas enfermedades, un sinnúmero de situaciones emocionales tales como: angustia por sentirnos exigidas por el varón, dificultades económicas, obligaciones que no podemos cumplir, la ausencia o lejanía de la propia madre, o pérdidas afectivas, por ejemplo.

Pero lo más impactante es darnos cuenta que dentro de la “fusión emocional” el niño vive como propias las experiencias de nuestra propia infancia que se actualizan y plasman en su cuerpo. Sobre todo aquellas vivencias que ya “no recordamos”, que han pasado “a la sombra”. Pues bien, la verdadera dificultad del devenir madre, no tiene que ver con ocuparse correctamente del bebé, sino con el dolor que supone confrontar ahora con las penas que no hemos podido asumir cuando éramos niñas. Devenir adultas de verdad, es darnos cuenta que hoy en día contamos con mayores recursos emocionales para hacernos cargo de nuestra historia y de las elecciones que hemos llevado a cabo.

Concretamente, las madres podemos hacer la prueba -cuando no logramos calmar al bebé ofreciéndole el pecho, ni meciéndolo, ni hablándole ni sacándolo a pasear- recordando alguna situación dolorosa o no resuelta de nuestra infancia, relativa al vínculo con nuestros padres. Si hemos podido traer a la conciencia alguna vivencia significativa, entonces intentemos relatarle al niño con palabras sencillas aquel dolor, aquel sufrimiento o rabia o vergüenza que aún vibra en nuestro interior. O bien, expliquémosle al niño la dificultad o el desacuerdo que tenemos actualmente con nuestra pareja, o la preocupación por la falta de trabajo, o el hartazgo por los malos entendidos con la vecina, o incluso la angustia sorda por esa amiga que emigró. Constataremos que el niño, que dentro de la “fusión emocional” vive como propias todas nuestras sensaciones -incluso las que no reconocemos como tales- se calmará. Porque sabrá de qué se trata.

Pero mucho más valioso aún resulta darnos cuenta qué importancia puede tener para cada una de nosotras reconocer ciertos sentimientos que hemos descartado por considerarlos antiguos, obsoletos o poco valiosos. De este modo, con la ayuda de nuestros hijos -que son espejos del alma materna- podremos reconocernos tal cual somos, y colocar en un lugar superlativo las cuentas que tenemos pendientes con nosotras mismas. Nuestros bebés lloran nuestras penas, vomitan nuestros hartazgos, se brotan de nuestras intoxicaciones emocionales y se enferman de nuestras incapacidades de mirarnos con honestidad.

Esto no significa que tenemos que tener nuestra vida resuelta, ni que seamos “culpables” de lo que les acontece a los niños. Al contrario. Es una oportunidad que las mujeres adquirimos a través del acto de maternar, para conectarnos con nuestro riquísimo mundo emocional, comprendernos y respetarnos. La expresión que el niño asume de nuestros deseos y fantasías relegadas, nos obliga a hacernos preguntas existenciales, íntimas, genuinas y profundamente femeninas.

En definitiva, no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.


Laura Gutman

miércoles, 20 de octubre de 2010

Ventajas de un parto vertical



DANZA ORIENTAL CONSCIENTE Y EMBARAZO
EN BARCELONA CON MARISOL DIEZ


Fecha: Sábado 13 de Noviembre
Horario: 10:30 a 13:30 y 15:00 a 18:00
Lugar: ANUKA, C/. Bretón de los Herreros 17,Metro Fontana, Barcelona
Precio: 90€
Reserva de plazas e información: Susana 617811833, asussa1@yahoo.es
Inscripciones hasta el día 6 de Noviembre. Plazas Limitadas.

"Párate a escuchar, jugar, danzar, celebrar..."

DESTINADO A...

-Profesionales de la salud que estén vinculadas/os al acompañamiento de las mujeres durante el embarazo, parto y posparto.
-Profesoras de danza que tengan mujeres embarazadas en sus clases.
-Bailarinas que estén embarazadas o hayan pensado en la posibilidad de estarlo en un futuro.

En el caso de que haya mujeres embarazadas interesadas en participar será conveniente que se pongan en contacto conmigo antes para poder valorar cada caso concreto (en qué momento del embarazo están, si hacen ejercicio físico habitualmente..., estado de salud general...etc)

OBJETIVOS DEL TALLER...
-Dar a conocer a los profesionales de la salud y el ejercicio físico los conceptos teóricos y prácticos básicos de la danza oriental, y cómo y de qué manera puede resultar un instrumento muy interesante a utilizar en los grupos de preparación al parto, posparto, e incluso en el propio parto.
-Introducir y dar a conocer otros instrumentos de trabajo, procedentes en este caso de las técnicas empleadas en psicoterapias corporales (bioenergética, gestalt,...)y que empleados de manera adecuada facilitan el encuentro grupal y ayudan a crear un espacio en el que las mujeres puedan expresar y compartir sus emociones.

CONTENIDOS...
1.- Reencontrándonos con el cuerpo
Librándonos de la prisa
Parándonos a escuchar...,¿qué me dicen: mis pies, mis piernas, mi pelvis, mi vientre...?
Caminando y acompañando hacia la apertura
2.-¿Por qué danza oriental y embarazo?
Origen y definición de la danza oriental
Referencias históricas y culturales
Beneficios físicos y psicológicos
Danza oriental y parto vertical
Preparación al parto, posparto y menopausia
2.-¿Cómo...?
Estructura de una sesión
Técnica básica
Precauciones especiales
3.- Presentación de una experiencia de trabajo.

FORMACION DE CANTO PRENATAL

 

Formación Canto Prenatal 1er encuentro 

1er taller : Madrid,Aravaca (zona Moncloa) : 4-8 de diciembre de 2010
Precio : 370€
Horario : día 4 de 16-20 hrs, días 5/6/7 de 10-14 hrs y de 16-18,30 hrs, día 8 de 10-14 hrs
Desarrollo de la formación :
3 talleres : 4 días, 2 días, 2 días
1er taller : Cantar para uno mismo

Día 1 :
El cuerpo como instrumento musical : Receptor de sonidos – el oído y la piel
Emisor de sonido – las cuerdas vocales
Los puntos de apoyo al suelo
Los abdominales
Día 2 :
Las respiraciones
El movimiento pélvico
Los fonemas : vocales y consonantes, la articulación
Día 3 :
La escala de los sonidos : las correspondencias de las notas y el cuerpo
La apertura costal anterior para la amplificación de la voz
Día 4 :
Los ritmos y los balanceos armonizantes para el cuerpo
Los siguientes talleres se realizarán en Madrid los días 21-23 de enero y 18-20 de marzo de 2010
Precio : 190€ cada taller.
IMPRESCINDIBLE RESERVA DE PLAZA  (70€)
Especificar nombre,apellido y Formación Canto Prenatal
Caja Madrid 2038 1887 81 3000359407
Más informaciones: tlf. 609478937( Myriam), e-mail: cantoprenatal@gmail.com